lunes, 4 de abril de 2011

La importancia de creer en algo

Hoy en día vivimos en un mundo donde los sueños e ilusiones pasan siempre por una cosa: El dinero.
Si bien, sabemos que a día de hoy el horno no está para bollos y que encontrar trabajo es más difícil que encontrar una montaña en el cielo. La gente se resigna a esta situación y de esa resignación puede ocurrir que la ilusión que tiene en la vida se esfume y ni tengan ganas de estudiar por decir: "Bah. ¿Para qué estudiar si luego no va a haber curro? Maldita crisis..." Pero la realidad es que aunque uno no quiera hay trabajo para todo si uno se lo propone. Si uno quiere realmente ser camarero en un bar cutre y pone todo su empeño al final será camarero en un bar cutre, del mismo modo que si uno quiere ser reportero de una empresa importante de información pues lo dará todo y pasará por todos los sitios para conseguirlo aunque tenga que degustar la exquisitez del polvo mezclado con piedra y estiércol. Está claro que cada cosa tiene un grado de dificultad pero me atrevo a decir que el grado de dificultad en sí mismo no existe. La palabra difícil es una palabra abstracta. Cada uno tiene el control de su dificultad y si quiere llegar a ser presidente del gobierno solo llegará si borra las barreras mentales que le impiden soñar con ella y el ímpetu y pasión que ponga en su trayectoria a la casa presidencial.

En conclusión. Como decía el eslogan de una famosa marca: "Nada es imposible" Nuestros objetivos los marcamos nosotros mismos y de nosotros depende que lleguemos a nuestro destino o no. Mantener la ilusión y la pasión en nuestro futuro es la única forma de acabar con la crisis y esquivar todo bache que se nos cruce son éxitos que apuntalan nuestra ambición.

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