Se trataba de un día cualquiera en el mismo sitio cualquiera. Él, que después de tantos años se encontraba en el mismo punto, sin avanzar ni retroceder, había conseguido ser un cualquiera. Su ambiciones y sueños se encontraron en punto muerto ante la incapacidad de solventar las dificultades que se le oponían en el camino. Se trata de una malicia, una especie de enfermedad que una vez que le invade el cuerpo ya no logra deshacerse de ella.
Tras varios meses, el día a día se había convertido en algo habitual, una rutina de la que solo sería capaz de escapar si no volvía al círculo vicioso de la negatividad y desilusión por lograr el objetivo. Una y otra vez perdía un tren donde uno de sus vagones estaba reservado expresamente con su nombre y apellidos.
Desde el punto de vista externo se tratan de objetivos a corto plazo, de trabajos fáciles, pero dentro de la mente de ese muchacho se habían convertido en maratones de 42 kilómetros cuesta arriba y sin descanso. el claro ejemplo de ver una montaña donde solo hay un grano fino de arena de playa.
La única forma de salir de esa espiral es cumplir un objetivo detrás de otro, y él lo sabía. No podía soportar la idea de repetir el proceso otro tiempo más, pero a la vez su mente se encontraba en bloqueo general, como ese ordenador que se enciende y a los 15 segundos se reinicia. Es tal y como se siente él. A medida que pasan las semanas va perdiendo intereses hasta que todo lo que le ataba al mundo y al día a día se ha perdido.
Éste joven, podría ser yo, o podría ser cualquiera que se sienta identificado, o un amigo, familiar, vecino, conocido o desconocido que haya en el mundo. Si no se lucha por lo que queremos, por poco que sea, no se logrará el objetivo marcado y a medida que pase el tiempo se convertirá en una ambición menor y obtaremos a la 3ª división en la vida.
Esto es una historia??? porque a mi me parece que más bien es una reflexión... :P
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